Al menos ese es mi criterio y este fin de semana me enseñaron esto que ven aquí, un paquete de peces (como aluminas) como si fuera un paquetillo de piña deshidratada y un tarrito de sake, para probarlo.
Al parecer las indicaciones de quien lo trajo eran muy claras, se mastican los peces y se toma un trago de sake.
Yo sin mucho preguntar lo hice, sin arrugar la cara ni nada, por el mero interés de saber cuál era el sabor. Abrimos el paquetillo, saqué uno de los peces y lo mastiqué. El sabor puede ser conocido para quienes han probado sushi, parecido al sushi de anguila o unagui. Para los que no, sabe a pescado, un poco dulce, un poco a salsa de soya, incluso viene con semillas de ajonjolí.
Ya luego me tomé el traguito de sake, que era bien liviano, lo vacilón es que el sake venía en un tarrito como de mayonesa con tapa de aluminio, nada de porcentaje de alcohol ni nada, o al menos ninguno de los presentes sabíamos leer el empaque!
Luego de que yo me atreví, todos los demás comenzaron a probar y tomar. Esta debe ser la versión oriental del gusano en la botella de tequila.
Eso es lo bonito, no tener miedo y atreverse a probar nuevos sabores, y vencer esa barrera nos traerá grandes experiencias que contaremos en algún momento.
"se acuerdan de aquella vez que probamos los pescadillos secos con sake? Qué risa mae!"
Pura laif - JP
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